Los encuentros cercanos de Kristen Roupenian

Es una historia conocida: la llegada espectacular de un nuevo escritor a la escena literaria coronado por elogios de críticos y lectores y contratos en las ferias más importantes, seguida por una reacción negativa de igual magnitud de detractores, con motivos nobles o no, seguida por defensas robustas de sus partidarios, etc., hasta que, con el tiempo, la situación encuentra una especie de equilibrio y el escritor puede volver a trabajar en paz. Lo que es menos común es que todo eso haya pasado después de la publicación de una sola colección de cuentos o, para ser precisos, de un cuento en particular.La aparición de “Cat Person” (Un tipo con gatos) de Kristen Roupenian en la revista New Yorker el 11 de diciembre de 2017, una historia sobre un romance fallido y en última instancia tóxico, fue un acontecimiento en el mundo editorial. Capturando, al parecer, el zeitgeist, particularmente el auge del movimiento #metoo, logró algo aparentemente muy deseable en nuestra sociedad de capitalismo tardío: se hizo viral. No hay espacio aquí para interrogar todas las connotaciones de una frase así, desde la biología hasta William Burroughs, pero digamos que la aplicación de un término del marketing digital al mundo literario es, por lo menos, problemática.Por supuesto, los editores de Roupenian –cuyo libro no había aparecido todavía– demostraron toda la sagacidad emprendedora propia de gente decidida a emplear sus vastos conocimientos en una industria agonizante como la de los libros y se comprometieron a promocionar a Roupenian y su cuento con todo lujo. En tan solo un par de meses, había pasado de ser una joven desconocida a una gran promesa, no solo del mundo editorial sino de un movimiento político. Es mucho pedir de una primera colección de cuentos.Así que, de manera bastante predecible, cuando por fin salió Lo estás deseando con una expectativa como para afilar cuchillos, la recepción fue decididamente tibia. Y es que aunque toda literatura es política, poca literatura buena, con su mezcla distintiva de empatía y cinismo, entra confortablemente en los esquemas de una campaña política. En este caso, Roupenian ha sido víctima de sus propias fortalezas.Para tomar como ejemplo el cuento ahora célebre, “Un tipo con gatos”, su talento para describir los pormenores de los encuentros sexuales entre gente joven contemporánea, y particularmente su comprensión ácida de cómo las inseguridades masculinas pueden derivar en muy poco tiempo hacia algo mucho más siniestro y peligroso, oscureció los aspectos más ambiguos de su cuento, la objetividad casi clínica de la narradora, sus distintas oportunidades para evitar un fin triste, el tono levemente surrealista y hasta divertido (Roupenian es, ante todo, una escritora muy graciosa). Sus protagonistas pueden ser autodestructivos, pero víctimas no son.Los otros cuentos de una colección que efectivamente tiene sus altibajos –como la gran mayoría de los libros primerizos- también exploran temas relacionados con el deseo, el sexo, el erotismo y sus peligros y juegos de poder asociados. Sin embargo, no todas las historias tienen que ir tan lejos para revelar los recovecos oscuros de nuestra psiquis, particularmente cuando el sexo está involucrado. Hay otros momentos en los que Roupenian revela su falta de experiencia –las incursiones al mundo fantástico son particularmente torpes– pero este es un libro que ofrece mucho para disfrutar, si antes de abrirlo nos acordamos de poner nuestras expectativas a un lado.Lo estás deseando, Kristen Roupenian. Trad. Lucía Barahona. Anagrama, 288 págs.

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