Astor Piazzolla con acento parisino, según Yamil Le Parc

Cuando tenía veinte años, Yamil Le Parc buscaba profesores para tocar el bandoneón. En ese momento vivía en una región al sur de París, la ciudad donde había nacido. Cierto día, la casa de sus padres recibió la visita de un amigo. Era Astor Piazzolla, quien solía frecuentar la morada como otros artistas que durante los 70 estaban en Francia, como Mercedes Sosa. Allí se juntaban a charlar, en asados que se prolongaban hasta el amanecer: arte, cultura y política eran los temas, y compartían la preocupación sobre su país natal. El propio padre de Yamil, Julio Le Parc –artista pionero del arte cinético a nivel mundial nacido en Mendoza y que había llegado a París por una beca– se encargó de denunciar desde Europa las atrocidades que la dictadura militar cometía en Argentina.El joven Yamil, desvelado por su preocupación musical, aquel día se atrevió a interrumpir la charla en la mesa y encaró a Piazzolla: “¿Dónde puedo estudiar el instrumento?”, preguntó con naturalidad, sabiendo que estaba frente a uno de los mayores intérpretes y compositores del mundo. “Mirá, no te lo recomiendo”, respondió Astor, sin medias tintas. “Primero, a mí me pusieron un bandoneón en la mano cuando tenía tres años, y vos ya sos grande. Y segundo, acá en Francia no hay maestros que puedan enseñarte. Es algo extremadamente difícil, más que un piano. Imaginate”, respondió.Yamil nunca dejó Francia. Ahora, desde Buenos Aires –donde se prepara para dar un concierto especial con una orquesta de veinte músicos dirigida por el violinista Fabián Bertero– el cantante franco-argentino dice que tardó años en seleccionar un repertorio de Astor Piazzolla hasta que, en 2017, sacó el disco Che Piazzolla!. Y es justamente dicha propuesta musical la que vuelve a presentar en el marco del homenaje nacional que celebra los noventa años de su padre, y en el cual se incluye la retrospectiva Julio Le Parc, un visionario en múltiples espacios del CCK.

Mirá también

Mirá también

Julio Le Parc, homenajeado a los 90: “Uno es de donde viene, y yo soy más de acá que de cualquier parte”

“Después de las palabras de Piazzolla nunca me atreví a tocar un bandoneón –se ríe Yamil, con acento francés y perfecto castellano– pero sí estudié canto como tenor, que es mi registro. Me formé en México desde lo clásico y luego me metí con la música latinoamericana, con boleros, tango y folclore. Y a eso le agregué la interpretación de la canción francesa. Son esas variantes de repertorio las que voy a presentar en el show”, anticipa.–Vas a tocar con una orquesta de veinte músicos, ¿con qué tipo de espectáculo se encontrará el público?–El concierto tendrá temas del disco Che Piazzolla! y también agregué canciones de Michel Legrand. Es un sonido especial y contemporáneo. Mi punto fuerte es ser cantante bilingüe, son temas con arreglos hechos para mi técnica vocal en la difícil tarea de reversionar a Piazzolla. Después de las interpretaciones clásicas de Roberto Goyeneche, Raúl Lavié y Amelita Baltar, sentí que hace décadas no se volvía a revisitar su obra sin caer en el estilo tanguero. Piazzolla es Piazzolla. Él mismo decía que no hacía tango sino música de Buenos Aies. De hecho, yo no soy el típico cantor de tango. Lo que pongo en escena es un espectáculo con un estilo más internacional y no tanto de orquesta típica, que mezcla los sonidos de acá y de allá, y con dirección musical a cargo de Fabián Bertero, que es un verdadero lujo.–De Astor Piazzolla quizás se han conocido más sus versiones instrumentales. ¿Por qué elegir sus canciones?–Porque su obra para canto es muy bonita y ha sido desestimada. Hoy cualquier orquesta integra su repertorio instrumental, cualquier músico lo incorpora a su discografía, como ocurrió por ejemplo con Yo-Yo Ma. El cantante había quedo relegado por detrás del baile y de lo instrumental, y en eso Piazzolla colaboró bastante por edificarse como un instrumentista y compositor estrella. Traté de recuperar su vasta obra poética con temas como “La bicicleta blanca”, “Jacinto Chiclana” y “Milonga en Ay! Menor”, que habían sido tapados por los éxitos de “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín”. De poner la poesía en primer lugar, en las letras de Horacio Ferrer, Jorge Luis Borges, Mario Trejo. Alguna vez Susana Rinaldi dijo que los cantantes somos un instrumento más de la orquesta, pero somos los únicos que llevamos la palabra. Y ese es el imaginario que me apropié: un universo que es profundamente argentino, porteño, y que a su vez se proyecta al mundo.Yamil Le ParcLugar: CCK (Sarmiento 151). Sala Argentina.Fecha: 15 de agosto a las 20.

Fuente

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *