48 horas en Milán

Tal vez sea una de las pocas ciudades del mundo occidental que tiene su dressing code: tanto los hombres como las mujeres que se pasean por las calles de Milán, en el norte de Italia, tienen sus trajes o sus vestidos impecables, sin una mínima arruga. Eso sí, los locales se permiten una única licencia: las camisetas del Inter o del Milan -perfectamente planchadas siempre, vale la aclaración-, los dos equipos que producen la “grieta futbolística” local.

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Una plaza de Milán en la memoria

La capital de la moda europea tiene para el visitante una oferta amplia y diversa, que incluye desde excelentes propuestas gastronómicas hasta piezas de arte únicas distribuidas en sus museos y uno de los templos de la música más importantes del mundo.

Como buena capital de la moda, Milán tiene un “código de vestimenta” y elegancia (Getty Images).

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PRIMER DÍA9.00 Nada mejor que iniciar el recorrido en uno de los principales símbolos que tiene la ciudad: su Catedral. El Duomo di Milano comenzó a construirse en 1386 y pasaron centurias completas hasta que se lo consideró terminado. Es, desde todos los puntos de vista, imponente.

Nada mejor que iniciar las 48 horas en Milán visitando su catedral (Getty Images).

Los ojos resultan insuficientes para capturar los infinitos detalles incorporados en cada columna, cada pared, cada rincón. La matemática es igual de fallida a la hora de intentar calcular cuántas esculturas se distribuyen en la parte superior. Por 16 euros se puede acceder a unas vistas magníficas (el valor se reduce a 12 euros si el visitante está dispuesto a llegar a la parte más alta por escaleras), literalmente, por el techo de la catedral.

La nave central del Duomo (Getty Images).

La entrada también permite recorrer el área arqueológica, en el subsuelo, conocer el interior de la Catedral –donde prevalecerán el sonido del canto gregoriano y el aroma a incienso- y visitar el museo, ubicado en las instalaciones del antiguo Palacio Real, vecino al Duomo. Atención: las colas suelen ser interminables, más aún en temporada alta.

Se puede subir al techo de la Catedral, y la entrada es más barata si uno está dispuesto a hacerlo por escalera (Getty Images)

En este edificio, el sitio ideal para tomar un descanso es el Giacomo Caffé, con sus mesas de madera antigua, sus sillones bordó y un aire de que, en ese lugar, el tiempo quedó definitivamente detenido.11.00 La Gallería Vittorio Emanuele II, en la Piazza del Duomo, centro neurálgico de la ciudad, resume en unas centenas de metros cuadrados el espíritu milanés: buen gusto, estilo, exhibicionismo. La cúpula vidriada es infinita, cada fragmento del suelo está diseñado de una manera diferente y las tiendas de lujo se apiñan una junto a otra: Prada, Louis Vuitton, Versace, Gucci…

La Galleria Vittorio Emanuele II: tiendas de lujo en un impresionante edificio (Getty Images).

En el inicio del pasillo que lleva a la salida de la Piazza hay una eterna muchedumbre en forma de ronda munida de teléfonos celulares que filman lo que ocurre en el centro: en el suelo, un dibujo heráldico con un toro en su interior muestra un pronunciado hundimiento. Es que es el punto elegido para que cada uno de los visitantes apoye el taco de su calzado, haga un giro sobre sí mismo y ejecute la cábala local: quien complete ese movimiento, dicen, tiene garantizado su regreso a la ciudad.

La via Della Spiga forma parte del llamado Cuadrilátero de la Moda, con diseñadores renombrados y en ascenso (Getty Images).

12.30 Luego llegará el momento de emprender la caminata más chic posible: el recorrido por el llamado Cuadrilátero de la Moda. Un espacio delimitado por las calles (o vias) Alessandro Manzoni (que recordará en muchos momentos a la Quinta Avenida neoyorquina, aunque siempre con detalles arquitectónicos propios italianos), la via Della Spiga, la via Monte Napoleone y el Corso Venezia. Los diseñadores más renombrados del mundo conviven en sus calles con creativos en ascenso y con emprendedores que aún están dando sus primeros pasos. Ninguna innovación en materia de diseño, joyería o decoración dejará de hacer sus pruebas experimentales en esta zona.

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Recomendado: ingresar a la desprovista planta baja del lujoso hotel Armani (¡no tiene lobby, y ni siquiera muebles!) en el 31 de la via Mazzoni y presionar el único botón que ofrece el ascensor, que lleva al séptimo piso (tiene un segundo ascensor que sale desde aquí y que lleva a las habitaciones). Al llegar, el viajero se encontrará con un bar salido de una película de ciencia ficción con vistas de trescientos sesenta grados de la ciudad.

La Piazza XXV Aprile suele estar muy animada en los mediodías, y tranquila por las noches (Getty Images).

14.30 Aunque un poco alejada, la Piazza XXV Aprile es una zona muy animada para una pausa a la hora del almuerzo. Hay un Eataly gigante para quienes quieran ir a lo seguro (pasta y pizza) y también está la propuesta rápida del reconocido chef Niko Romito: Bomba, un pequeño local de sándwiches gourmet, cada uno de ellos presentado en un combo donde se lo marida perfectamente con algún vino regional.La Piazza, con su pórtico de 1859, es una invitación para iniciar una nueva caminata: hacia un lado, la breve y bella peatonal corso Como; hacia el otro, la via Garibaldi, que devuelve al viajero al centro histórico.

En la Pinacoteca de Brera se pueden admirar obras de grandes maestros italianos como Tintoretto, Raffaello o Caravaggio (Getty Images).

17.00 De vuelta por la via Manzoni, se retorna hacia la via Verdi y se llega, tras caminar unos cuatrocientos metros, a la Pinacoteca de Brera (entrada, 10 euros), ubicada en el palacio homónimo que también alberga la Academia de Bellas Artes, la Biblioteca Nacional Braidense, el Observatorio Astronómico, el Jardín Botánico y el Archivo Histórico. En las paredes de la pinacoteca reposan obras de grandes maestros italianos, desde Tintoretto hasta Raffaello, pasando por Caravaggio. El café de aquí, llamado Fernanda, también es bellísimo (y el café, que cuesta 1,20 euros, es delicioso): paredes celestes, barra de mármol gigante, mesas blancas.

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19.30 La via Ascanio Sforza es un rincón milanés ideal para elegir un restaurante para cenar. Lindante con una especie de canal casi desprovisto de agua, en esta calle se aglutinan decenas de locales con una única peculiaridad en común: todos son diferentes entre sí. Luego de una caminata que puede hacerse sin presiones ni rumbos, casi al final del recorrido aparecerá Sadler, abierto en 1986 y una de las mejores propuestas gastronómicas de toda la ciudad: es necesario tocar un timbre para traspasar su puerta cerrada con llave. Adentro, Claudio Sadler, uno de los chefs más reconocidos de Europa, se encargará en persona de charlar con los comensales o de rallar el queso cada vez que haga falta. Destacan el filete de ciervo y la interminable colección de vinos.SEGUNDO DÍA10.00 Fundada en 1618 y considerada la principal galería de arte de Milán, la Pinacoteca Ambrosiana (entrada, 15 euros) alberga obras de Leonardo (“Retrato de un músico”), Botticelli, Bramantino, Tiziano y Caravaggio.

Leonardo da Vinci, Botticelli, Bramantino, Tiziano y Caravaggio conviven en la Pinacoteca Ambrosiana.

Desde la Piazza del Duomo se llega por via dei Mercanti y luego via Cantu. Un detalle: en el lugar proponen la mejor visita posible de acuerdo con el tiempo que disponga el viajero. A la salida, la Gelateria Passerini asegura que es “la heladería de los milaneses desde 1919”.

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12.30 Detrás del imponente monumento a Garibaldi emerge el Castello Sforzesco, cuyo acceso, llamado Porta Umberto I, cumple con todos los clichés medievales: la puerta de rejas negras de apariencia inviolable, el foso (ya seco), los muros imposibles de escalar. La galería central, restaurada entre 2000 y 2004, es otra postal de esa misma época.

Castello Sforzesco, un tesoro medieval en pleno centro de la ciudad (Getty Images).

Aquí el objetivo debería ser entregarse y ver qué se descubre: tiene detrás el infinito parque Sempione, que termina en el Arco de la Paz, que recuerda ligeramente a la Puerta de Brandenburgo en Berlín; pero también diversas galería cuyas construcciones se remontan al siglo XV; y un museo histórico y otro museo egipcio. Sin embargo, su mayor riqueza es Piedad Rondanini, la última escultura realizada por Miguel Ángel, atesorada aquí desde 1952.

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Quienes viajan con chicos pueden disfrutar de una experiencia única: Beyond The Gate, un juego de realidad virtual que dota a cada participante de un arco y una fecha para que pueda defender el castillo del enemigo. Se puede contratar en inglés o en italiano y hay numerosas opciones todos los días de 10.30 a 16.30.14.30 A la salida, caminar en dirección a via Cusani hasta encontrar, en una esquina, Eccellenze Campane: un local amplio, claro y luminoso, que sirve pizzas “con agua de mar, según la tradición napolitana”, según explican los carteles en las paredes. En el primer piso tiene cocina.

Panorámica de Milán desde lo alto del Duomo (Getty Images).

17.00 Bajo la consigna “el arte amerita más espacio”, el Museo Poldi Pezzoli (entrada, 10 euros), ubicado en el 12 de la via Manzoni, a poquísimos metros de La Scala, encaró una importante ampliación en 2017. Las tareas continúan y pueden entorpecer la visita a algunas de sus salas. No obstante, sigue siendo unas de las colecciones privadas más ricas de todo Milán: ofrece salas completas con objetos de armería, relojería, brújulas, instrumentos de medición… El pasado condensado en vitrinas.

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En el Teatro alla Scala, inaugurado en 1778, estrenaron obras Rossini,Donizetti y Giuseppe Verdi, entre otros. Arturo Toscanini fue su director artístico (Getty Images)

Para relajarse, la Terraza Pollaiuolo: un patio interior con sillitas en el que el sonido parece tener prohibida la entrada. 19.00 ¿Se puede acaso estar en Milán y no ver un espectáculo en el Teatro alla Scala? Inaugurado el 3 de agosto de 1778 con una ópera de Antonio Salieri, en este reducto en el que predominan los dorados y el rojo furioso del tapizado de los sillones transcurrió buena parte de la historia musical moderna: aquí se estrenaron algunas de las principales obras de, entre muchísimos otros, Gioachino Rossini, Gaetano Donizetti y del autor más relacionado con la Scala, Giuseppe Verdi. Arturo Toscanini fue su director artístico y por sus tablas pasaron la soprano María Callas y el bailarín Rudolf Nureyev, entre tantos otros talentos.

El impactante interior de alla Scala, considerado uno de los mejores teatros del mundo.

Los tickets se venden online y están disponibles con mucha anticipación. En general, las óperas inician entre las 18.30 y las 20. A la salida y a apenas 200 metros, las puertas del restaurante Don Carlos, del Grand Hotel et de Milán -en el que Verdi tiene una habitación a su nombre, recuerdo de las épocas en las que vivió aquí- estarán siempre abiertas para recibir a quienes vienen de disfrutar un espectáculo. El menú exige que el teléfono sea puesto en modo vibrador: nada puede romper esa atmósfera de paredes atiborradas de cuadros, velas sobre las mesas con enormes manteles o esas tulipas que ofrecen una luz tenue.

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Un museo de la ópera en el Teatro alla Scala de Milán

Mientras se degusta uno de esos platos gigantescos para compartir (el osobuco con arroz a la milanesa es perfecto), se alcanza la satisfacción de haber completado un viaje circular, que inició y culminó en dos de los sitios más emblemáticos de la ciudad.

Don Carlos, restaurante del Grand Hotel et de Milán, en el que Giuseppe Verdi tiene una habitación a su nombre.

MINIGUIACómo llegarAerolíneas Argentinas vuela desde Buenos Aires hasta Milán con una escala. Pasajes para mediados de junio, desde $ 44.961,80 sin incluir equipaje. Con una pieza de equipaje, $ 45.963,60 (www.aerolineas.com.ar). Dónde alojarseImperdibles para presupuestos holgados: Mandarin Oriental, un lujoso edificio del siglo XVIII cuyo estacionamiento suele estar atiborrado de Ferraris (www.mandarinoriental.com/milan). Park Hyatt Milano cuenta con su propio restaurante con estrellas Michelin (www.hyatt.com). Magna Pars está ubicado en una antigua fábrica de perfume y con habitaciones muy amplias, está completamente dedicado a los aromas (www.magnapars-suitesmilano.it).

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Dónde informarsewww.turismo.milano.itwww.italia.itWalter DuerEspecial para Clarín

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