Cristina Kirchner, en el centro de todas las cosas

Sin olvidar la gravísima situación judicial que atraviesa, y por la que ya estaría presa si no contara con el privilegio de los fueros, hay que reconocer que la centralidad de Cristina Kirchner es de una magnitud sorprendente.El video en blanco y negro con su voz en off en el que culpa a la Justicia por la enfermedad de su hija Florencia, sumado a las declaraciones de su colaborador Eduardo Valdés aventurando que en estas condiciones no se presentaría como candidata a Presidente, está provocando dentro del llamado círculo rojo, pero también fuera de él, una agitación inusitada.La audaz jugada de Cristina impacta no solo en las audiencias muy politizadas. También interpela a las mujeres de cualquier actividad, la familia en general, la comunidad científica y el sistema judicial. Hoy en la Argentina se discute con pasión sobre los ataquea de pánico, qué significa linfedema, si en Cuba existe el mejor Instituto de Cine del Mundo y la medicina más avanzada del planeta, y la posibilidad de que madre e hija puedan llegar a profugarse.También se debate, muchas veces desde la más absoluta ignorancia, sobre las verdaderas causas que producen las enfermedades. ¿Quién podría asegurar, como lo hizo la expresidenta, que Florencia se enfermó de “persecución judicial”? Este razonamiento es parecido a las razones pseudocientíficas que se divulgaron tras la muerte de Néstor Kirchner. Hubo dos que se repitieron hasta el hartazgo. Una: que Néstor murió de madrugada después de la fuerte discusión telefónica que había sostenido con Hugo Moyano la noche anterior. La otra: que fue por el disgusto que le produjo en asesinato de Mariano Ferreyra.Incluso le atribuyen a Máximo Kirchner haber dicho: “Lo de Mariano lo había afectado muchísimo. Fue como haberle disparado un tiro en el pecho”. Pero lo más sorprendente es la sugerencia de Valdez de que la ex jefa de Estado no se presentará debido a su estado emocional: eso es pura ganancia para Cristina y sus seguidores porque mezcla la dosis exacta de compasión, amor, adhesión casi religiosa y el toque de incertidumbre política que alimenta más expectativas y la vuelve a poner en el centro de todo. Y todo esto en un escenario de paridad con el presidente Mauricio Macri que la transforma es su adversaria más competitiva. Con un agregado inquietante: la incertidumbre adicional sobre el dólar, la economía y lo que pueda pasar de acá a las elecciones presidenciales de octubre.Quienes pergeñaron semejante montaje de alto impacto emocional y multitarget bien pudieron haber pensado: “Si la viudez de Cristina generó tanta empatía en el electorado y la llevó a alcanzar más del 54% de los votos en primera vuelta ¿por qué no poner en la mesa de conversación la enfermedad de Florencia, mezclada con la victimización de la Jefa-Madre, en un escenario recesivo y de creciente decepción, bronca y enojo con el gobierno nacional?” Los resultados de semejante movida son todavía inciertos. Pero nadie puede negar que Cristina está dispuesta a hacer cualquier cosa para evitar ir presa y si es posible, regresar al poder. Ella siempre vuelve al centro de la escena. Y casi todos siguen bailando a su alrededor.

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