Inseguridad: el consumo de drogas, detrás

A la inseguridad no se combate solo creando un régimen penal juvenil, cambiando las reglas de uso de las armas de fuego de la policía o combatiendo a los narcotraficantes. También se combate con campañas de prevención del consumo de drogas que debería hacer la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico (conocida como SEDRONAR).El gobierno gasta millones de pesos en prevenir el dengue y poco en intentar frenar el aumento del consumo de drogas. Nuestros jóvenes creen que fumar marihuana, por ejemplo, es menos peligroso que fumar cigarrillos que sí saben por las campañas publicitarias que producen cáncer.
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El consumo exponencial de drogas por parte de los argentinos es uno de los factores que explican el aumento de la inseguridad. El 20% de la población consume alcohol en forma desmedida, alcaloides o medicamentos no recetados. Estos tres factores explican parcialmente, y no por ello con cifras que no alerten, tanto los accidentes como los robos, u homicidios en ocasión de robo. Los femicidios, abstrayéndonos de la matriz cultural, también suelen estar ejecutados bajo esas circunstancias vinculadas con algún tipo de adicción.En el mediano plazo ese consumo de estupefacientes que se ha literalmente disparado en los últimos 15 años, conllevará a una población cada vez con menos oportunidades laborales, más violenta y con menos profesionales.Mientras que los alumnos de universidades privadas consumen semanalmente, en las llamadas Raves, metanfetaminas (Ext o Extasis) y LSD (de una a dos gotas), los chicos de clase baja aspiran hasta 20 dosis diarias del residuo de la elaboración del clorhidrato de cocaína (el paco). Drogas para ricos y drogas para pobres, y en el medio una oferta de marihuana de bajísima calidad paraguaya (se la llama “prensada al 25”) que consume diariamente la gran mayoría de los adictos argentinos.La marihuana (o Cannavis Sativa) es un depresor del sistema nervioso central. Quienes la consumen, después de tres años presentarán actitudes más apáticas y tendrán cerebros menos inteligentes fruto del daño de sus neuroconductores. Quienes usted ve fumando paco en la “puerta” de una villa, es porque ese chico ya fue expulsado de su hogar y de su propio barrio. Es ahí donde empiezan robando para costear su droga. Es decir, que cuando usted los ve inhalando en la calle, ya consumen hace tiempo y el Estado no se encuentra tal vez muy focalizado en intentar salvarlo. Seguramente emparentar la ley de drogas (23.737) con la de salud Mental ayudaría a rescatar a esos “zombies invisibles” de la calle y evitar que terminen trabajando de “soldaditos” de los narcos o de las fiestas electrónicas.En el caso de las drogas “sintéticas” destinadas a la clase alta, ésta produce una fibrilación ventricular por falta de sodio en el medio de esa fiesta electrónica.El aumento del ritmo cardíaco junto con la presión arterial (al aumentar la presión inclusive ocular es que necesitan usar anteojos oscuros en plena noche) y aumentar la temperatura corporal, todo eso provoca que los chicos tengan que vivir tomando agua y obviamente orinando. En ese proceso es donde la carencia de sodio puede terminar con la vida de muchos jóvenes y alimentando la inseguridad, si sigue habiendo pocas campañas de prevención.Marcelo D’Alessio es abogado, especialista en lucha contra el narcotráfico. 

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