Todos están pendientes del crucial encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping

La cena de este sábado entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par chino, Xi Jinping, será el punto culminante de este primer G20 en Sudamérica. Allí intentarán resolver la guerra comercial que mantuvieron a lo largo de todo este año, y que está provocando serios “daños colaterales” en la economía global. Por eso, gobiernos, mercados y empresas estarán pendientes de los resultados de ese encuentro.

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Desde ambos sectores lanzaron gestos de entendimiento y auguraron resultados positivos. Pero no todo va en esa dirección. A última hora Trump incluyó en el equipo que lo acompañará en la cita a Peter Navarro, uno de sus asesores de línea dura, según informó la cadena CNN.Este economista, autor del libro “Death by China”, considera que las políticas del Partido Comunista chino son una amenaza para el dominio económico de EE.UU. Navarro es una de las voces que mayor influencia tuvo en la ofensiva de Trump contra el gigante asiático. Inclusive se enfrentó a otros asesores que pedían un enfoque más moderado en el conflicto.

El presidente Donald Trump insistirá en reclamar mayor apertura de China. (Bloomberg)

El propio Trump hizo un giro. El jueves había dicho que estaba “muy cerca” de una tregua en la disputa, pero luego lo puso en dudas. “Creo que China quiere acordar. Estoy abierto a un acuerdo, pero francamente a mí me gusta el acuerdo que tenemos ahora”, dijo el jefe de la Casa Blanca, agregando incertidumbre.Desde el otro bando, The Daily China, un diario que actúa como vocero del régimen, habló de “esperanzas positivas”, pero siempre que haya una posición “razonable” por parte de Washington. El periódico dijo que a pesar de que nadie puede asegurar que “se alejarán las tensiones”, ambas partes son conscientes de que con cualquier resultado que emerja “las consecuencias serán de largo alcance”.

El presidente chino, Xi Jinping, al ser recibido por su par argentino, Mauricio Macri. (AFP)

Ambos, afirma Daily China, quieren un acuerdo, y “esto debería ser bastante para una solución recíprocamente aceptable a las actuales disputas si se trata de comercio. En caso de que hayan otras aspiraciones, como sacar ventajas comerciales para sofocar el crecimiento chino, entonces un acuerdo es improbable”.Inclusive Beijing deslizó que estaría dispuesta a hacer ciertas concesiones, entre ellas varias reclamadas por el propio Navarro, como una mayor apertura económica hacia empresas estadounidenses y la profundización de los controles de propiedad intelectual.Trump, que durante toda su campaña apostó por políticas proteccionistas que le ayuden a EE.UU. a recuperar su hegemonía económica, adoptó drásticas medidas para reducir el déficit comercial con China y castigarla por supuestas prácticas comerciales ilegales. Así impuso altos aranceles sobre productos chinos, por un valor de más de US$ 300.000 millones, lo que provocó una respuesta recíproca del gigante asiático.Esto avivó la “guerra comercial”, que los analistas temen pueda golpear la economía mundial. Los anuncios contribuyeron a una caída de 7% promedio de las acciones en Estados Unidos y en la zona euro, y de 12% en el caso específico de la industria automotriz y del acero, según un reciente estudio del Banco Central Europeo.La próxima batería de aumentos está prevista para el primero de enero, cuando los aranceles de EE.UU. a importaciones chinas por unos US$ 200.000 millones podrían subir de 10% a 25%, si no hay acuerdo.Asistentes moderados de Trump, como el secretario del Tesoro Steven Mnuchin y el presidente del Consejo Económico Nacional, Larry Kudlow, vienen recomendándole al mandatario aliviar las tensiones comerciales con China y evitar que continúe escalando el conflicto, lo que sólo empeoraría la inestabilidad.Las dos potencias tienen mucho que perder en esta guerra, que en gran parte se vincula a la hegemonía sobre espacios comerciales globales. Por eso la mayoría apuesta por una pronta distensión.

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