Un cambio que al final se quedó corto

No queremos el juego pero licitamos el juego. ¿Qué puede salir de esa contradicción? Que a la licitación de los casinos bonaerenses no se presenten las grandes empresas y se presenten las empresas de siempre, las que ya están. Es lo que le acaba de pasar a la gobernadora Vidal.El proceso había sido presentado como un gran cambio. No lo será. El plan no toca los bingos que están con licencias al día y son la columna vertebral del juego después de la quiniela. Los bingos tienen 24.000 tragamonedas y los casinos 3.300. Pero nunca el negocio había sido licitado. En esto, un avance.Vidal quiso, quiere no ampliar el juego y limpiar el manejo del juego con reglas de juego más claras. Evitar los arreglos entre bambalinas para que no haya más truchadas: favores por devoluciones. Léase: caja política, como la increíble extensión de la concesión que Kirchner otorgó al hipódromo de Palermo de Cristóbal López y Federico Achával, con la curiosa intimación a multiplicar por cinco la cantidad de tragamonedas que se auditaban a sí mismas. Clink, caja.Los siete casinos licitados son de la Provincia que paga su mantenimiento y sus empleados y dejará de pagarlos. Es una explotación mixta con una única empresa: Boldt, de la familia Tabanelli, que estuvo muy cerca de Duhalde y mucho más cerca aún de Scioli.Resultado de la licitación: Boldt quedó a tiro de continuar monopolizando el negocio. Todo seguirá igual o casi igual. Los casinos que quedan fueron agrupados en tres bloques: Tigre y Pinamar; Tandil, Miramar y el Hermitage de Mar del Plata, y Mar del Plata Central y Monte Hermoso. La joya de la corona es Tigre, que factura más que todos los otros juntos.Comienzan unos 45 días de evaluación de antecedentes y propuesta económica. Dos jugadores compiten casi sin chances con Boldt: Daniel Mautone, que es Daniel Angelici y fue Héctor Capaccioli, recaudador estrella del kirchnerismo. Otros tiempos: Mautone patrocinaba al ex boxeador Mike Tyson en Bailando de Tinelli. La tercera oferta es de Ricardo Glazman, de Bingo Pilar y también cercano a la farándula: su socio es Alejandro Gravier, esposo de Valeria Mazza. Llamado el Cristóbal López de Scioli, Glazman fue el dueño del Bingo Lavalle del menemismo y vicepresidente de la Fundación Carlos Menem Jr.Ninguna empresa internacional participó de la licitación. El dólar y la turbulencia económica complicaron. Pero más las exigencias de la licitación que según esas empresas están fuera de la lógica del negocio. El gobierno tampoco se preocupó por salir a buscarlas. Siete compraron el pliego, sólo tres se presentaron. La chilena Enjoy se bajó luego de pedir y conseguir una prórroga. Y dos españolas: Cirsa y Codere, que comunicó su renuncia sobre la hora.El problema de tener un mensaje antijuego y necesitar los impuestos del juego. A la Provincia le quedan $ 9 mil millones en los bingos y $ 4 mil millones en los casinos. Cosas de los déficits que nunca dejan de jugar.

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