Un restaurante de París se transformó en una “mini Bombonera” y sufrió con la derrota argentina

Un solo grito: ¡Argentina! Aún cuando la defensa fue perforada por Francia y se escapaba la ilusión de un empate, los 1000 argentinos que se amontonaban como podían en el restaurante “Volver”, de París, y en su vereda, alentaban al equipo como si hubiera ganado. Era un último premio a la Selección que había jugado al final con el corazón. Pero no alcanzó para frenar la fuerza y el genio de esta Francia con el talento de la nueva estrella Kylian Mbappé, que creció frente al mismísimo Messi, y de su entrenador Didier Deschamps, quien volvió a demostrar que su histórica suerte aún lo acompaña. Una mini “Bomborena” en ParísMirá tambiénLa columna de Juan Sebastián Verón: “Esta Selección nunca supo a qué jugaba”Volver, un restaurante argentino de la rue Dauphine en el barrio de St Germain, a pocos pasos del rio Sena, es la nostalgia porteña en París. Empanadas, choripanes, bifes de lomo, panqueques de dulce de leche y las imágenes de Cortázar, Bioy Casares, Piazzolla, más las camisetas dedicadas del “Fideo” Di Maria o Lavezzi en sus paredes azules vuelven la melancolía de los expatriados más placentera y gastronómica. En este sábado de 37 grados se transformó en una “mini Bombonera” ruidosa, bullanguera y divertida. Bombos, tamboriles, la trompeta de Marcelo (el cocinero) y todos los cantos de “la Popular”.Una mini “Bomborena” en ParísMirá tambiénJavier Mascherano: “Es hora de decir adiós”Una mini “Bomborena” en París Con los camisetas celestes y blancas puestas, hombres y chicas se unieron a una celebración, que no finalizó con la derrota. En un barrio chic como St Germain, primero los vecinos cerraron sus ventanas con doble vidrio para no escuchar los cantos y estaban a la defensiva por el temor a “los hooligans” (barras o ultras). Con el correr de las horas se sumaron a la alegría y a la fiesta: argentinos y franceses gritaron y festejaron juntos, sin enconos, mientras las bocinas de los automóviles, los colectivos, los taxis, sonaban con un profundo “fair play” saludando a vencedores y vencidos.El delantero francés Kylian Mbappé celebra tras marcar en el partido Francia-Argentina, de octavos de final del Mundial de Rusia 2018, en el Kazán Arena. (Foto; EFE/Julio Muñoz). Llegaban los argentinos de París, los que estaban de paso, que venían desde Rusia rumbo a Buenos Aires y se habían enterado por las redes que Volver era el lugar del encuentro. Hasta el cartero francés estaba y muy diplomático sugería: ”Que gane el mejor”.Una mini “Bomborena” en París Carlitos Muguruza, dueño de Volver, amigo de todos los jugadores, era “multiplataforma”: daba órdenes en la cocina, enfriaba la cerveza, les entregaba las camisetas de la Selección a las camareras, tocaba el tamboril y hablaba con la prensa argentina. Era el comentarista oficial de L´Equipe, TFI, BFMT (los medios franceses) que cubrían la nota en “el cuartel argentino”, como lo bautizó Corintin, un joven militar de la Marina francesa.Mirá tambiénLucas Biglia, otro que dice adiósUna mini “Bomborena” en ParísNo cabía un alfiler en el restaurante en medio de un calor intolerable. Los argentinos cantaron el Himno Nacional a Capela y muy orgullosos. Solo algunos silbaron La Marsellesa. Nadie esperaba un 4 a 3 . La mayoría creía que iban a sufrir durante 90 minutos para terminar con un 1 a 0 o la taquicardia de los penales. Los viejos campeones del mundo se instalaron en el partido como los patrones. Monopolizaron la pelota, con dos atacantes a los costados para anular la defensa de los Bleus y agrandar el espacio geográfico de Leo Messi. Una estrategia que solo duró un cuarto de hora: el penal francés cambió todo y los Bleus comenzaron a mandar en el partido.Una mini “Bomborena” en París El director técnico Jorge Sampaoli apareció en la pantalla dando instrucciones, con sus dos brazos tatuados con rosas. “Lo veo y me dan ganas de matarlo a este impresentable. El nos llevó a esto”, se quejaba Matías, quien le gritaba imaginarias instrucciones a Mercado desde París.Mirá tambiénEl uno por uno de Argentina: una eliminación sin destacados En Volver, los argentinos no se desalentaban. Dirigían a los jugadores como si estuvieran en el estadio de Kazan. Di María se llevaba las peores críticas: ”Corré”. “Parala”. “¿Dónde estás, inútil?”…Hasta que hizo el primer gol y pasó a ser el nuevo dios argentino en el peor de los triunfalismos. La defensa francesa no había cubierto lo que mejor sabe hacer “Fideo” y el avanzó, como si estuviera en el salón de su casa, y remató al gol.Una mini “Bomborena” en ParísCuando Mbappé, Paul Pogba y Antoine Griezmann atacaban , el restaurante se silenciaba, mantenía la respiración. No hablaban ni las mujeres. El peligro era medido en decibeles. Los franceses no se asustaron con el 2 a 1. Aceleraron los pases, Matuidi avanzaba por la el ala izquierda y Hernández por la derecha. Deschamps daba instrucciones con calma. Y llegó el 3 a 2. Pero lo más letal estaba por venir: esa jugada que inicia Griezmann, la pasa a Matuidi, Giroud a su turno para que remate Mbappé y arruine el sueño argentino de avanzar más allá de los octavos de final en el Mundial. Volver se sumergió en la tristeza profunda, en las lágrimas, en un abrazo silencioso con el de al lado.Una mini “Bomborena” en París“Leo, Leo”, gritaban los argentinos. Pero Messi estaba con su guardaespaldas, N’Golo Kante, que lo marcó con fuerza y eficacia. “¿Es el fin de Messi?”, se preguntó Benoit Coset, de L’Equipe, enviado a Volver. nProbablemente haya sido su último Mundial. Quien sabe… Carlitos Muguruzu, que los conoce y los quiere a todos, tiene su respuesta: ”Esta es una Generación Dorada que dio todo y no pudo ganar nada. Merecían haberlo ganado y dieron todo en este partido. Di María, el Pocho Lavezzique no está, Banega, Otamendi y Messi puede jugar otros cuatro años. Es un genio. Pero ahora viene una reorganización, hay que repensarlo todo y es injusto para ellos”. Junto a su hijo y su sobrino, Carlos había llegado desde Rusia , desde el Banderazo emocionante en San Petersburgo. Siempre pensó que iba a ser muy sufrido el match. ”Perdimos, pero los jugadores dejaron la vida”, se consoló Sergio Fernández, quien llegó especialmente a Paris y reaccionó como un buen deportista: “Perdimos porque Francia jugó mejor. Fue un partidazo”.En la rue Dauphine, espontáneamente cortada, los argentinos se abrazaban envueltos en las banderas argentinas y cantaban. ”¡Y ya lo vé/y ya lo vé/somos locales otra vez!”. Los franceses los aplaudían y se sacaban fotos juntos para la posteridad. Ellos ya tenían a su nuevo ídolo: Mbappé. “Le petit”, como lo llaman, es para Francia el nuevo Messi.PARIS. Corresponsal​El Mundial, minuto a minuto(function(d, s, id) (document, ‘script’, ‘scrbbl-js’));

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