La despenalización del aborto abrió una grieta entre los legisladores de Cambiemos

 “¡Ah! Ahora se preocupan por la vida de los animales pero qué hicieron por los bebés!” Palabras más o menos, este fue el mensaje de una diputada antiabortista en el chat del grupo de legisladores de Cambiemos (cuentan que fue Marcela Campagnoli, de la Coalición Cívica) hace un par de días, en medio de un intercambio sobre los proyectos en danza para modificar la ley de Protección Animal.Mirá tambiénAborto: el Senado tendrá su propio desfile de expertos, con final abierto El reproche ya pasadas dos semanas de la histórica media sanción en Diputados el 14 de junio del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo (IVE), es una muestra de las heridas aun abiertas en el interbloque oficialista.“Nos propusimos dejar pasar el tiempo y que pudieran asimilar la derrota, pero están cada vez más virulentos”, sostuvo un legislador de Cambiemos que votó a favor.Mirá tambiénAborto: Elisa Carrió participa de una cena con los “Celestes”, diputados que votaron en contraEl proyecto de IVE, se sabe, cortó transversalmente a casi todas las bancadas. Pero la grieta más profunda quedó en Cambiemos. Y dentro de la coalición oficialista, en el PRO. Lo del macrismo entraña verdaderas complejidades: el Presidente fue el que habilitó el debate, pero se pronunció en lo personal en contra del aborto; la Casa Rosada se mantuvo prescindente de la batalla legislativa, lo que le vale todavía duros reproches cruzados. De un lado, que “no supo ver políticamente” -situación que persistiría ahora en el Senado- la conveniencia para el Gobierno de la sanción de la ley; del otro llegan a hablar de “la traición de Macri”, sospechado -por este sector- de mover hilos en las sombras para que avance el proyecto. En esta postura se inscribe el enojo del Papa Francisco.Mirá tambiénSenadores antiabortistas apoyan una despenalización acotada para sumar votos de los indecisosEn la cúspide del dramatismo un referente legislativo afirmó horas atrás que se han “vulnerado mis convicciones más profundas” y llegó a poner en duda “el sentido” del “proyecto Cambiemos”. Una suerte de remedo de Elisa Carrió, que dejó el recinto el día de la votación advirtiendo que “la próxima rompo (Cambiemos)”. La líder cívica encabezó el jueves una cena en el Círculo de Legisladores, leída por algunos “verdes” como una “acentuación innecesaria” de la grieta.Mirá tambiénLey de aborto: crece en el Senado la presión para retocar la media sanción Estuvieron allí “celestes” connotados como Nicolás Massot -jefe del bloque Pro-, las “lilitas” Lucila Lehmann (organizadora) y Paula Oliveto, los macristas Carmen Polledo, Ezequiel Fernández Langan y Cornelia Schmidt-Liermann. En esa trinchera, sin embargo, aseguran que Polledo, protagónica en el proceso en Diputados como titular de la comisión de Salud, “dio vuelta la página” y trabaja para contener y recuperar la unidad del bloque, siguiendo el pedido expreso del Presidente.La diputada cívica Leonor Martínez Villada llegó a tuitear que “los diputados provida fuimos vilmente engañados. Hay una gran decepción”, ante la supuesta “pérdida de neutralidad” de Macri, quien había recibido en Olivos a la diputada Silvia Lospenatto, rostro del macrismo a favor del proyecto, junto a Daniel Lipovetzky, quien presidió los debates que duraron dos meses en comisiones.Las cosas no quedaron bien en el tridente macrista constituido por el titular de la Cámara, Emilio Monzó; Massot; y Lospennato -secretaria parlamentaria del bloque-. La relación entre los dos últimos -principales colaboradores de Monzó- quedó muy resentida.Entre las bancadas más grandes, la de PRO fue la más reactiva al proyecto: 37 en contra, sólo 17 a favor. Entre los “lilitos”, 9 en contra -incluida Carrió- y sólo uno a favor, Juan Manuel López; la UCR, 24 a favor y 17 en contra.“Aquí no hay grieta, como pasa en el Pro”, sostienen fuentes de la UCR. Mario Negri, jefe de bancada y muy activo a favor en el tramo decisivo, hizo reunión de bloque unos días después para poner el termómetro. “Ni se habló del tema. Entre los radicales no se cuestiona a Brenda Austin o a Karina Banfi”, ejemplifican por las dos diputadas radicales emblemáticas en favor del proyecto.Fuentes de Cambiemos coinciden en analizar que el Pro es una fuerza poco habituada al disenso interno, algo que es tradición entre los radicales. En el Senado Cambiemos también está muy dividido. Un senador del Pro aseguró que no hay grieta interna todavía, pero se ataja: “Aquí el debate recién empieza”.

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