Protocolo nupcial: la boda de Meghan Markle y el príncipe Harry, entre las normas medievales y la modernización

La monarquía británica es uno de los mejores organizadores de eventos donde predominan la gracia, la pompa y la precisión. Las ceremonias más populares son las bodas reales y las coronaciones. Romance, grandiosidad y tradiciones se combinan en estas celebraciones rigurosamente planeadas según las normas de la etiqueta de la corte.Mirá también Los 14 vestidos de novia más célebres y lujosos de la historia de las bodas realesEl príncipe Harry y Meghan Markle (EFE).La nobleza no (sólo) se lleva “en la sangre”, sino en la forma de comportamiento ante el rey y el pueblo. El protocolo y la etiqueta hacen referencia a un conjunto de normas que en Inglaterra se respetan desde Guillermo I, más conocido como Guillermo “el Conquistador”. Fue durante su reinado, en el siglo XI, que se sentaron las bases del protocolo real, un privilegio de la nobleza. La familia real aún practica estas reglas, si bien no está claro en qué medida todos sus miembros las observan.Es importante destacar que las bodas reales no sólo tratan sobre modales y comportamiento adecuado; para las alas más conservadoras, también resulta “fundamental” elegir un cónyuge “indicado”, ya que éste podría, algún día, ser gobernante del país.Mirá también ¿Cómo será el vestido de boda de Meghan Markle? Entre las normas medievales y la modernizaciónPor norma, desde el siglo XI, quien oficia la ceremonia es el arzobispo de Canterbury, la máxima autoridad de la Iglesia anglicana.El protocolo inglés tuvo su tiempo de apogeo durante el reinado de Victoria, ella misma juró obediencia a Alberto, aunque estaba exceptuada por su condición de reina. En el siglo XIX los votos nupciales de las novias aún eran: amar, apreciar y obedecer y los de los novios eran: amar, apreciar y alabar. Mientras las mujeres ya reclamaban la igualdad de género, la Iglesia y el protocolo les pedía “obediencia”. Éste voto finalmente fue reemplazado por protección.Mirá también Hitos nupciales: las 3 bodas reales más espectaculares de la historia británicaAdmiradores participan en Windsor de los ensayos previos al día de la boda real entre Meghan Markle y Harry (DPA).La religión juega un papel importante en la elección de la pareja. Deben cumplirse con los preceptos anglicanos, y la institución insiste en no estar de acuerdo con el matrimonio donde uno de los dos está divorciado. Sin embargo, la reina Isabel, acomodada a los cambios, dio el consentimiento para la boda a su hijo Carlos y ahora a su nieto Harry, cuyas mujeres son divorciadas. Claras muestras de flexibilidad acordes a los signos de este tiempo, un cambio de actitud de la familia real y de la sociedad británica. Así también resultó novedosa la aprobación del casamiento del príncipe William con Kate Middleton, una mujer sin títulos de nobleza.La elección de la fecha de la boda real no puede coincidir con ninguna celebración importante nacional o internacional, como fechas patrias o de eventos de recuerdo internacional, como el atentado a las Torres Gemelas el 11 de septiembre.Mirá también Meghan Markle y su exmarido Trevor Engelson, una historia de desamor Están tocando nuestra canciónLa música suena magnífica en la iglesia para la ocasión, en una perfecta combinación de coro e instrumentos. Tradicionalmente se escuchan las obras de Johann Sebastian Bach y Félix Mendelssohn, creador de la célebre marcha nupcial. Dentro de un repertorio adecuado; compatible con la dignidad de la ceremonia los novios tienen derecho a elegir su música preferida.Mirá también Tres claves del “encanto real” de Meghan Markle Símbolos de los anillos de bodasLas alianzas de boda son más simples que el anillo de compromiso. La tradición que empezó con Isabel l, madre de la actual reina, consiste en usar oro galés. Para cada par de alianzas se busca una nueva pepita de oro que simboliza el amor y la eternidad del matrimonio.Mirá también Manual de “buenas prácticas” para la boda del príncipe Harry y Meghan Markle Modales protocolares para los invitadosCuando un rey o reina invita a una ceremonia, el invitado está obligado a aceptar, no se puede rechazar, a menos que haya un compromiso familiar de larga data o una enfermedad. Es inadmisible faltar a un evento de esta naturaleza por una razón irrelevante (por eso resultó un revuelo cuando se confirmó que el padre de Meghan Markle no asistiría a la ceremonia).La calle Peascod Street, en Windsor (AFP).Mirá también Por qué Lady Di estará muy presente en la boda del príncipe Harry y Meghan MarkleNunca se debe tocar a la reina ni a ningún otro integrante de la familia, sino que se saluda a la reina con una reverencia, una leve inclinación de la cabeza. Se la nombra su majestad y después, como señora.Las normas de comportamiento dicen que no se debe empezar una conversación con los reyes o personas de la corte; hay que esperar que ellos inicien el diálogo. Además, es de “buena educación” evitar temas que puedan dar lugar a incomodidades.Fanáticos de la realeza en las inmediaciones del castillo de Windsor. (AP)Mirá también El estricto protocolo de la boda de Meghan Markle y el príncipe HarryLa puntualidad es fundamental; además, el estatus de los invitados indica el asiento que tienen asignado y también la hora a la que se espera que lleguen, siendo los más importantes los últimos en arribar. Por eso llegar más temprano no significa encontrar mejor ubicación. Todos los invitados tienen que estar presentes cuando lleguen los novios. Y, al retirarse del festejo, es importante hacerlo a una hora prudente, nunca antes de la reina pero tampoco ser uno de los últimos en irse del lugar.La vestimenta de los invitados también figura como parte de la etiqueta. Siguiendo la tradición que impuso la reina Victoria, las invitadas deberían evitar el blanco, así como los colores demasiado llamativos y los escotes exagerados. Los vestidos no deben ser largos y el sombrero no puede faltar, las medias tampoco.Los hombres van de riguroso chaqué, traje de máxima etiqueta (una prenda que en sus comienzos utilizaban los caballeros ingleses para montar a caballo, por eso es abierta atrás). En caso de pertenecer a una determinada institución se usa el uniforme de gala correspondiente. En general las invitaciones incluyen el protocolo de vestimenta.Fanáticos de la realeza en las inmediaciones del castillo de Windsor. (AFP)Mirá también La luminosa historia de amor del príncipe Harry y Meghan MarkleA nadie con “buenos modales” se le ocurriría atender el celular en estas celebraciones o en medio de una charla, es una ofensa mayúscula interrumpir una conversación con un miembro de la realeza.Es de suponer que todos los presentes conocen el protocolo del evento al que asisten. Si bien casi siempre las invitaciones llegan acompañadas de un “manual de instrucciones” (el de este evento superó las dos decenas de páginas), pero en el caso de tener alguna duda es un buen recurso para salir airoso el excelente consejo, siempre vigente, de Heródoto, del siglo V a. C., que dice: “al país que fueres haz lo que vieres” o, en este caso, “a la boda real que fueres haz lo que vieres”.Por Patricia Lasca, profesora de historia.​Mirá también Compatibilidad real: las cartas astrales de Meghan Markle y el príncipe HarryMirá también Meghan Markle: ¿cuánto podría costar su vestido de novia “real”?

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