La foto que resume la compleja diversidad de Cambiemos

La foto que mejor representa los complejos desafíos de Cambiemos en el Gobierno no fue tomada en el centro del acto que ayer se hizo en el tinglado del Club Porvenir, en Quilmes, sino a un costado.  La tomó el enorme Nicolás “Negro” Stulberg, fotógrafo de Infobae, de la raza de reporteros con el talento para sintetizar en un instante el meollo de una situación. Se trata de una imagen que refleja la complicada diversidad cultural y social, política e incluso regional  que tensiona a la coalición oficialista por estos tiempos.En la imagen están Pedro Robledo, de 28 años, proveniente de una familia de clase bien media y apolítica, que se acercó al PRO después de haber sufrido episodios de agresión por la homosexualidad que nunca ocultó. Hoy es director ejecutivo del Instituto Nacional de la Juventud (INAJU) y presidente saliente de Jóvenes PRO. Al lado está Luciana Rached,  28 años, hija del ex senador santiagueño Emilio Rached. Desde hace pocos meses es la primer presidenta mujer de la Juventud de la UCR. Dos culturas que hubieran transcurrido sin cruzarse, sino fuera porque apareció Cambiemos.Atrás está Fernando De Andreis, 42 años, criado en una familia de clase alta acostumbrada al poder y, quizás por eso mismo,que jamás se interesó por la política. Hoy es el Secretario General de la Presidencia y es casi familia para el Presidente. A su lado está Francisco Quintana, 35 años, con más apellido que prosapia real, como es el caso de Mario Quintana, con quien no lo une ningún parentesco. Estudio derecho en la UCA y allí fue delegado estudiantil militando en la agrupación que fue semillero de muchos jóvenes que después fueron al gobierno de la Ciudad. Hoy es el vicepresidente 1º de la Legislatura y secretario general del PRO, un político que se volvió imprescindible a escala local y nacional.Medio tapado está Carlos Pedrini, 42 años, el único que viene del peronismo, donde militó cuando era muy joven. Llegó al PRO como parte del equipo original de María Eugenia Vidal en el Ministerio de Desarrollo Social de la Ciudad, ese grupo de funcionarios que integraron Federico Salvai y Santiago López Medrano, entre otros, peronistas hastiados del peronismo y sin prejuicios con Mauricio Macri, incluso con admiración por el trabajo que había hecho en Boca Juniors. Hoy es el número dos de Carolina Stanley.Clases altas y medias, apolíticos y militantes, gente de San Isidro y del interior, radicales, peronistas y antiperonistas, profesionales y acomodados por el lugar de pertenencia, en fin, gente que jamás compartiría una salida a comer, comparten un mismo espacio de poder. Por cierto, mucho poder y en crecimiento.Mirando esa foto, Jaime Durán Barba diría que estos hombres y mujeres que hoy están en el poder tienen algo tienen en común: empezaron a hacer política en el siglo XXI, como Macri, que arrancó en el 2001, aunque no es joven. En cambio sí lo son los protagonistas de la foto, y la gran mayoría de los participantes del Encuentro Nacional de la Juventud de Cambiemos, inaugurado por el intendente Martiniano Molina (45), el jefe de Gabinete Marcos Peña (42) y el gobernador de Mendoza y presidente de la UCR Alfredo Cornejo (56).Amalgamar experiencias personales, familiares, culturales y políticas tan diversas no fue sencillo desde el principio de Cambiemos. Hablan en idiomas tan distintos que lo lógico sería que se autodestruyeran, pero el poder es un gran ordenador. No se conocen, no compartieron casamientos ni cumpleaños, no caminaron ningún destierro, no leyeron los mismos libros ni vieron las mismas películas. Algunos, incluso, tal vez no hayan leído ninguno. Otros quizás no firmaron jamás un cheque ni tuvieron el dilema entre pagar el aguinaldo de sus empleados o cumplir con la AFIP.Pero en algún momento concluyeron que necesitaban unos de los otros y ahí están. Acaban de pasar una de las semanas más difíciles desde el 10 de diciembre de 2015, y seguramente vendrán otras similares, o peores. Es que el radicalismo nunca estuvo conforme con el lugar que le tocó en la alianza. Para colmo,  Cornejo no puede reelegir en su provincia, y carece de horizonte. ¿Querrá ser candidato a vicepresidente en el 2019, aunque hoy lo niegue? ¿Macri va a aceptar que le cuide las espaldas institucionales alguien que no es de su riñón? ¿En la UCR están pensando en candidatos presidenciales para el 2023 que compitan con eventuales candidaturas de Vidal, Horacio Rodríguez Larreta o Marcos Peña? Obviamente que sí, pero no es aconsejable dedicarse a la ciencia ficción cuando se hace política.Jesús Rodríguez, que ayer compartió en el Encuentro realizado en Quilmes una mesa de discusión institucional con los vicejefe de Gabinete Quintana y Fernando Sánchez, quedó muy conforme con el “ejercicio de diversidad que se vivió en Cambiemos en la última semana, porque demostramos que así es como se resuelven los problemas”. “Como subproducto, corrimos a la oposición de la agenda”, agregó.Es que las cosas no están bien y el terreno está más que fértil para que el peronismo tome la batuta y exhiba los errores de la gestión.  Infobae pudo ver una encuesta encargada por un dirigente del PRO en un distrito del conurbano que está gobernado por el peronismo y los números son escalofriantes. Macri tiene 71% de imagen negativa y María Eugenia Vidal, hasta hace pocos meses inflamable a las críticas, llegó a 59% de negativa. Cristina Kirchner, por su lado, volvió a recuperar brío, al punto que -en ese distrito, que no se puede revelar- tiene 46% de imagen positiva, colocándola en la dirigente mejor valorada. El intendente local, por su lado, tiene una imagen positiva del 60%.La base del descontento no tiene tanto que ver con las tarifas, sino con la inflación. “La constatación de que los precios no paran de subir cada vez que van al almacén se hace intolerable”, asegura -muy preocupado- el político de Cambiemos que reveló la información. Agrega que “la esperanza se diluye semana a semana, ya nadie le cree a este Gobierno que va a lograr mejorar la situación económica”. En muchos distritos donde Macri siempre apareció lejano, Vidal compensaba con su imagen cercana. Sin embargo, “ya no alcanza con salir a timbrear, hay muchos que ya no le creen, dicen que es igual a todos los políticos, el ánimo está muy caldeado”.En medio de una generalizada decepción y con poco presupuesto para el trabajo territorial, la estrategia horizontal y “uno a uno” suena limitada.  “Resolver el problema de una persona o de una familia, como nos dicen en el Gobierno, puede servir para sacar una foto y distribuirla por las redes sociales, pero no sé si va a alcanzar para ganar elecciones”, explicó.Jorge Macri, intendente de Vicente López que en tanto secretario de Gobiernos Locales del PRO tomó la responsabilidad de realizar la “Escuelita de Intendentes”, a donde están yendo los “sin tierra”, los candidatos a gobernar los distritos del conurbano donde son oposición, descree de esos pronósticos. “Yo no tengo los mismos datos, no veo nada dramático y, de hecho, estamos mejor que en junio del año pasado”. Reconoció que cayó la esperanza pero lo atribuye a que “este Gobierno asumió con las expectativas muy altas”.De todos modos, es notable la dedicación que pone el Gobierno por desplazar al peronismo del conurbano. En la mayoría de esos distritos, los candidatos del PRO ya fueron elegidos (no hay, todavía, en Berazategui, Merlo y Moreno), pero así y todo están obligados a ir a la Escuelita. Tienen plan de estudio y profesores expertos en cada materia que brindarán diez clases obligatorias, hasta agosto, donde los candidatos recibirán instrucción en organización del gabinete, manejo del presupuesto municipal, modernización del Estado, conocimientos legales y técnicos para las compras y contrataciones, gestión de convenios, manejo del espacio público, seguridad ciudadana y, por supuesto, comunicación.Uno de los alumnos, un poco rebelde, por lo bajo no se privó de ironizar, al comienzo de la primera clase: “Lástima que no estaba la Escuelita cuando había que formar ministros de Economía para que combatan la inflación”. La verdad que sí, una lástima.SEGUÍ LEYENDO: Marcos Peña a los jóvenes de Cambiemos: “El populismo se quedó sin votos y no acepta que es minoría”  

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