Los conventillos, una forma de vida del 1900 amenazada por el fuego

Los conventillos nacieron entre fines del siglo XIX e inicios del XX, para albergar a la ola inmigratoria. En 1919 llegó a haber 2.470 con 148.393 habitantes. Hoy no se sabe cuántos quedan. Y aunque los que subsisten parezcan pintorescos, la forma de vida en ellos no cambió demasiado a través de las décadas.Así eran los primeros conventillos, a principios del siglo XX.Conventillo es el diminutivo de convento. Porque así como los monjes habitan en celdas reducidas, en estas viviendas colectivas cada familia se agrupa en una pequeña pieza que da a un patio central.Este tipo de viviendas se multiplicó entre fines del siglo XIX y principios del XX, para albergar a la gran ola de inmigrantes que llegó a la Argentina. Entre 1880 y 1910 entraron cuatro millones de extranjeros, la mayoría españoles e italianos. El 60% se instaló en Buenos Aires. Alquilaban un cuarto para toda una familia o para un grupo de hombres solos. Los baños y el lavadero eran compartidos. La mayoría no tenía cocina y la gente se las arreglaba con braseros. El patio central era el lugar de encuentro comunitario.En un relevamiento de hace diez años, los Bomberos Voluntarios de La Boca contabilizaron que había 346 conventillos en su barrio. Pero muchos de ellos desaparecieron por causa de incendios y demoliciones. Los demás están congelados en el tiempo, con sus estructuras de madera y chapa que los hacen presa fácil del fuego. Esto se combina con instalaciones eléctricas obsoletas, que aumentan el riesgo de que se generen incendios.El patio del conventillo era el punto de reunión y, también, el escenario de las tareas domésticas.A pesar del peligro, los vecinos de los conventillos no quieren dejarlos. A veces porque no tienen alternativas, pero también porque sienten mucho arraigo. La mayoría vivió en ellos toda la vida.En Almirante Brown 1250, hay una oficina de la Asesoría Tutelar donde suelen asistir a los vecinos de los inquilinatos. Generalmente las consultas que reciben son por desalojos, derrumbes, incendios o situaciones de violencia.Construidos con madera y chapa y con instalaciones eléctricas deficientes, los conventillos son presa fácil del fuego.En 2015, la Asesoría Tutelar hizo un relevamiento en 50 conventillos donde, además, junto a los Bomberos Voluntarios y la Corporación Buenos Aires Sur entregaron matafuegos y reemplazaron los viejos tapones de electricidad por llaves térmicas.En la mitad de esos 50 conventillos, según constataron, habían sufrido algún incendio. En total, relevaron a 600 personas y el 42% alquilaba. El 27% eran chicos y la mayoría de los adultos tenía de 25 a 30 años. El 30% tenía un plan social y el 70% trabajaba en changas o en un empleo formal. El 25% era propietario, un 21% ocupaba la vivienda ilegalmente y un 10% la tenía en préstamo.

Fuente

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *