Anna y Mariya Muzychuk, las damas de Ucrania que desafiaron a los jeques

Anna Muzychuk, la ucraniana que ostentó los títulos mundiales de ajedrez rápido y relámpago, pasó en los últimos días por Valencia, donde recibió múltiples reconocimientos. “Es muy importante la repercusión que recibimos por lo sucedido en diciembre, demuestra que es una lucha en la que no estamos solas. No queremos doblegarnos ante normas que discriminan a las mujeres y las tratan como seres de segunda”, afirmó.Se refería a lo sucedido en Arabia Saudita cuando, en desafío a las estrictas normas de vestuario y otras obligaciones, se negó a competir, al igual que su hermana Mariya. Así, Anna tuvo que ceder sus coronas mundiales, que espera recuperar en algún momento. Mirá también La ajedrecista argentina que también le dijo “no” a un mundialAnna (27 años) y Mariya (25) son dos de las mejores ajedrecistas del mundo, dentro de un país –procedente de la ex URSS- que se afirma entre las potencias de la especialidad. Y el propio padre de ambas es entrenador, por lo cual no dudó en inculcarles la pasión por el ajedrez desde muy chicas. Vienen de Lviv, cerca de la frontera con Polonia, donde se ha convertido en símbolos del deporte nacional.Anna Muzychuk prefirió perder su corona antes que aceptar normas de vestimenta discriminatorias para con las mujeres.Mariya logró el título mundial absoluto en Sochi (Rusia), en abril del 2015, en una competición que puso a prueba sus nervios y su autodominio. Participaron 64 jugadoras, que se iban eliminando en series de dos partidas y Mariya dejó por el camino, entre otras, a favoritas con la búlgara Alexandra Stefanova (una ex campeona) y la india Humpy Koneur. En la final derrotó a la rus Natalia Pogonina por 2 ½ a 1 ½. Claro que un año más tarde, la china Hou Yifan consiguió despojarla de ese título.Anna, por su parte, sobresalió en el juego rápido. Con una sólida relación personal entre ambas, no quieren enfrentarse. “Nos llevamos muy bien, no hay rivalidad entre nosotras y celebramos por igual el triunfo de cualquiera”, afirman.La “revolución Muzychuk” se produjo en diciembre pasado, cuando Anna se negó a defender sus títulos en Arabia Saudita. Y su hermana la respaldó. Fue un tanto sorpresivo, ya que Anna sí había aceptado jugar –meses antes- en Irán, donde tuvo que vestir el Hiyab (velo islámico). “Pero todo tiene un límite. Y con los velos en Irán fue más que suficiente”, justificó Anna. Para comunicar su ausencia en el Mundial de Arabia Saudita, difundió un texto por Facebook: “Nos negamos a viajar y jugar con las reglas de otros. No llevaremos el velo, no debemos ir acompañadas ni sentirnos una criatura secundaria”, sostuvo.No sólo resignó su título mundial, sino la posibilidad de un premio de 160 mil dólares. “La oportunidad era buena, las mujeres no tenemos tantos torneos con premios altos. Pero aún así, no era suficiente para que cambie mis principios y mi opinión”, definió.

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