Una nueva forma de pasear: corriendo

Running y turismo, sí. Cada vez son más los argentinos que viajan para participar de las maratones más importantes del mundo y, de paso, aprovechan la estadía para visitar lugares emblemáticos (y que seguro Iván de Pineda ya conoce).De las seis competencias de 42 kilómetros que integran el Grand Slam, ya se corrieron Tokio, Boston y Londres, que se realizan en la primavera del hemisferio Norte. Pero todavía quedan tres de alto impacto, las que se hacen en el otoño boreal: Berlín, Chicago y Nueva York. Una gran alternativa para armar el equipaje con las zapatillas.Mañana, en Berlín, se corre la 44° edición de la maratón. Según explican los especialistas, el de la capital de Alemania es uno de los trazados “más rápidos” y, por lo tanto, “muy propicio para establecer nuevos récords”. La plusmarca entre los hombres pertenece a un keniata, obvio: Dennis Kimetto (2h2m57s en 2014). Casado, sin hijos, Daniel Soprano, de 39 años de edad y tres de runner, será uno de los 200 argentinos que se pondrán a prueba a metros apenas de los restos del histórico Muro. “Ya la corrí en 2015. Esta vez me gustaría hacerla en 3 horas y 35 minutos”, le cuenta a Clarín.Daniel, que trabaja en una agencia de viajes, también participó de las maratones de Nueva York (2014 y 2016) y de Chicago (2016). Y ahora, otra vez Alemania “con un grupo de 35 corredores”. Estarán instalados en el Crowne Plaza durante una semana. “Antes de la carrera te aclimatás, salís a correr algunos kilómetros… El lunes, después de correr me gustaría conocer la llamada Ruta Romántica, que desemboca en Munich. Lo bueno es que Berlín, al estar en el centro de Europa, podés tomarte un tren o un avión low cost y te vas a cualquier parte”, agrega.El periplo de running y turismo puede seguir por Chicago, en los Estados Unidos. Allí, el 8 de octubre se correrá la 40° edición de los 42k, con 45 mil inscriptos. El recorrido surca los 29 barrios de la ciudad, incluyendo clásicos como Pilsen, el barrio latino o el Teatro Chicago.Oriundo de Coronel Pringles, Juan Facundo De Medio es un ingeniero de 39 años, soltero, que trabaja en la Cooperativa Eléctrica de Punta Alta. “Corro desde los 13 años. Y sólo paro cuando estoy enfermo”, cuenta, orgulloso. Quiere estar en las seis maratones del Grand Slam. El año pasado corrió Berlín y ahora irá a Chicago “junto a otros 30 argentinos”, calcula. Incansable, va más allá: “En febrero, si todo sale bien, me gustaría estar en Tokio”. Además de exigir el físico, en Chicago también tendrá tiempo para el esparcimiento. “Mi prioridad es disfrutar del Lago Michigan. Y darme algunos gustos gastronómicos”, cuenta.New York, New York… Al principio, la maratón de esta ciudad consistía en dar varias vueltas al Central Park. Pero al ver que los participantes aumentaban cada año, en 1976 ampliaron el recorrido hacia varios barrios más de esos tan frecuentados por Woody Allen y Lou Reed, ciudadanos ilustres de la Gran Manzana. La largada es en Staten Island, en la zona del mítico puente Verrazano. Los atletas siguen por Brooklyn, cruzan el East River por el puente Queensboro y llegan a Manhattan. Luego, avanzan por la Primera Avenida, algunas calles del Bronx, para desembocar finalmente en el Central Park por la Quinta Avenida.Es, sin dudas, la carrera más convocante: reúne a unas 50.000 personas (en 2016 hubo unos 500 argentinos). Esta vez será el 5 de noviembre. Y por allí andará Romina Forlini, de 38 años, soltera, y ansiosa (muy). “Este año, en marzo, ya estuve en Nueva York y corrí la media maratón. Ahora vuelvo, ¡y voy por mis primeros 42K! ¿Mi objetivo? Terminar, llegar al final”, confiesa. Diseñadora, Romina trabaja “en una empresa de comunicaciones”. Si se trata de deportes, su experiencia es amplia. Y enumera: “Bici, rollers, vóley, natación. Y corro desde hace unos cinco años”. En su primer viaje a Manhattan, “y con la ciudad cubierta de nieve”, Romina recorrió “la Quinta Avenida, Wall Street, los museos… Es una ciudad impactante”.Su estadía allá será de una semana, un tiempo algo acotado para recorrer la Gran Manzana. De todos modos, cuenta con una ventaja: le sobra garra para apurar el paso.Paquetes especiales para runners con espíritu turísticoHay distintas maneras de acceder a las maratones del Gran Slam: no hay lugar para todos y no es sólo cosa de inscribirse. Algunos lo logran gracias a una buena marca, que varía según la edad y el sexo. El resto lo hace “por sorteo” o, directamente, consigue el cupo a través de algún “operador oficial”.Es decir, paga. Pero los organizadores de las carreras no venden los cupos “sueltos” sino que forman parte de “paquetes” de las agencias.En la Argentina varias compañías se encargan de armar viajes para los runners aficionados que pretenden estar en estas competencias y, además, hacer turismo. Next Travel, por ejemplo, te lleva, entre otros lugares, a los 42k de Berlín. “Un paquete básico puede ser de seis días y cinco noches, con salida el miércoles y regreso el martes de la semana siguiente. Con escala en Frankfurt, el vuelo se hace por Lufthansa. Los runners se alojan, con desayuno incluido, en el Hotel Meliá, a 500 metros de la largada de la carrera, en Brandeburgo. Además, están contemplados los traslados, el kit deportivo, el seguro médico, el city tour y una visita a Potsdam”, explican desde la agencia. Y agregan: “Con la inscripción garantizada para poder participar en la prueba, el viaje cuesta 3.500 dólares. Por 1.300 dólares más se puede hacer una extensión de ocho días para conocer las capitales imperiales: Praga, Viena y Budapest”.Carreras Internacionales también te lleva a las pruebas del World Marathon Majors. “Para ir a Chicago armamos paquetes con una estadía mínima de tres días en el Hyatt Regency, el Holiday Inn o el Hard Rock Hotel”, detallan. “Los vuelos los contrata el corredor. Todos los adicionales son opcionales. En el mes de lanzamiento, los precios arrancaban en 1.790 dólares para un corredor en habitación doble (corredor con inscripción y un acompañante)”.Para ir a Nueva York, a su vez, la agencia Amaison tiene su propio esquema: “La salida se hace el miércoles 1° de noviembre y el regreso es el martes 7, en un vuelo directo de American Airlines. El hotel que se contrata es el Double Tree Metropolitan, en 52 y Lexington. Están incluidos los traslados, el kit deportivo y el seguro médico. Con cupo garantizado para la carrera, el viaje cuesta 3.850 dólares. Aparte, se pueden armar paseos por la Estatua de la libertad, el Empire State o el puente de Brooklyn. Y por 800 dólares más, se puede armar una extensión de cuatro días a Miami”, aclaran.

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