El arte de hacer cuchillos, ¿una sensación de doble filo?

“Este cuchillo, cortará”. Las palabras del filipino Doug Marcaida -un profesional de las artes marciales y el combate cuerpo a cuerpo- es el veredicto final en las pruebas de corte (y letalidad) que da en el ciclo Desafío sobre fuego (que va por el canal History Channel). Allí, herreros de todo Estados Unidos crean, desde cero, las más variadas armas afiladas que son sometidas a todo tipo de pruebas.“¿Existirá alguien que te pueda capacitar en el arte del forjado?”, me preguntaba una al ver cada capítulo de la serie. Luego de infructuosas búsquedas (varias clases provenían de España), di con Mariano Gugliotta, tercera generación de herreros, y quien dio clases de cuchillería en un ciclo emitido por Canal Encuentro.La cita fue en su taller -un viernes por la mañana- en donde sabía que iba a pasar, mínimo, dos horas en el fragor del martillo contra el yunque y expuesto a altas temperaturas. Luego, otra hora más, dedicado al templado y pulido de la hoja. La herrería es fuerza, constancia y paciencia.Una barra de acero al cromo, con 0,60% de carbono (lo que le otorga la dureza a la hoja y permite que el acero no se destemple con el correr del tiempo), es el núcleo de mi futuro cuchillo. Acercarse a la forja, calentada a gas a unos 800 grados, y meter allí la barra de acero una y otra vez, no es cosa de todos los días para un periodista de gráfica. Por más guantes que tengas, el calor hace arder a los dedos desacostumbrados a esta tarea.Una vez que el metal está al rojo vivo, lo complicado es maniobrar -con guantes- la tenaza de herrero, con el cual sujeto el trozo de acero a forjar. La herramienta hace un poco de juego y la barra no se ajusta bien a las pinzas. Ahí el profe es crucial, cada paso hay que hacerlo bien asesorado: una falla y derechito al Hospital Municipal de Quemados.A MARTILLAZO LIMPIO. El forjado sirve para darle forma a la hoja. / FOTO: DIEGO DIAZ.Con una maza estilo francesa, le doy los primeros martillazos a la barra apoyada, de canto, sobre el yunque. Lo primero es forjar la punta de la hoja de forma que al bajar al filo se forme la silueta que busco, en este caso un cuchillo de caza o hunter.Pesan la maza y la tenaza, por más pulso firme que haya, la vibración del golpe al acero recorre todo el brazo.Te estremece. La curva del futuro cuchillo toma forma a chispazo limpio mientras Mariano me ayuda dándole algunos golpes correctivos. Eso sí, un golpe de él, son cinco míos.Cada diez martillazos, de vuelta a la forja para calentar el material y seguir dándole maza (literalmente). Luego hay que “planchar” el acero, rebajarlo para darle el filo, pegándole de lleno a la hoja ardiente. Una tarea ardua e intensa en dónde ¡ooops! asoma una ampolla en el pulgar izquierdo: alarma que algo estaba mal.“El golpe del martillo debe ser sostenido”, me explica Gugliotta y cada cuatro golpes (tanto de lleno como levemente hacia afuera para “estirar” el material) uno debe ir al yunque.Una vez que la hoja esta lista y se dejó reposar en la sombra (si se caía se partía y había que comenzar de cero) llega el templado: enfríar el acero lo más rápidamente para aumentar la dureza de la hoja. El punto crítico.TEMPLADO. El momento crucial para saber si tu hoja está bien forjada y endurecida. FOTO: DIEGO DIAZ.Entonces se mete la pieza de punta en un recipiente con aceite mineral. Apenas ingresa la hoja, Mariano me explica que hay que moverla en círculo y no asustarse por la llamarada que sale de allí. Todo sea por evitar las fisuras y grietas que, en este punto crucial, aparecen en el material.Al sacar la hoja se prueba con una lima, raspándola de arriba hacia abajo. Si se desliza correctamente, la hoja está bien templada. Este fue el caso.Luego, paso a la artesanal tarea de pulido y lustre con diferentes tipos de hojas. Mariano me explica el uso de la pulidora. Hay que sostener la hoja con fuerza para evitar que expulse el cuchillo y sea mortal. A mayor presión de la hoja sobre la piedra, más chispazos: es una tarea tediosa pero que a los 40 minutos da sus frutos.PULIDO. Uno de los pasos clave en la elaboración de cuchillos. / FOTO: DIEGO DIAZ.Una hoja lista para lustrar con otra máquina y sentir un filo criminal. ¿La tarea para el hogar? Hacer la empuñadura con dos tablas de madera de nogal. Pero esa, es otra historia.__________________________________________________Datos básicosMariano Gugliotta da clases de forjado -en varios niveles-, cabos y vainas, orfebrería y acero damasco. Las tres horas de cursada cuestan entre $450 y 500. Para combinar escribile a: marianogugliotta@gmail.com o visitá www.facebook.com/ cuchilleros-forjadoresPRODUCTO TERMINADO. El cuchillo con su empuñadura correspondiente. / FOTO: NESTOR GARCIA.

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