La recepcionista herida en INDRA todavía no volvió a su puesto de trabajo

El sobre bomba enviado a las oficinas de INDRA explotó en las manos de Ayelén García, la recepcionista que el 10 de agosto, pasadas las 16.30, recibió la encomienda e intentó abrirla. A poco más de un mes del episodio, la joven de 27 aún no volvió a su puesto de trabajo producto del estrés postraumático.García, que trabaja en la empresa desde 2015 sufrió heridas “puntiformes” en la mano, el rostro y el tórax. Según pudo saber Clarín, ya se encuentra recuperada de las lesiones pero todavía no se reincorporó en la empresa debido al shock que le provocó la experiencia. Hasta el momento, no brindó declaraciones a los medios y se encuentra con atención médica. Mirá también Por el “sobre bomba”, detienen a una pareja y el Gobierno cree que tiene tintes políticoSi bien el proceso de recuperación avanza, cuando reciba el alta médico no se reincorporará a la recepción de la firma, sino que se le asignará otra función con menor exposición. De hecho, la empresa al momento no reemplazó su lugar: en la entrada de las oficinas sólo se encuentra el personal de seguridad.El paquete que recibió Ayelén era una caja de cartón, que a su vez habría contenido otra caja de madera, donde se encontraba el explosivo. Cuando la joven abrió este segundo estuche, el elemento explosivo se activó.García recibió el paquete en la recepción de las oficinas de INDRA, ubicadas en el edificio de la calle Cecilia Grierson, en Puerto Madero. Se lo entregó el cadete de la empresa, Emanuel Coledani, de 38 años, quien ese día llegó con toda la correspondencia que había ido a retirar a la sede vieja de la empresa -la de la calle Paraná- lugar del que la firma se había mudado recientemente.Coledani también resultó herido en su mano derecha. Según pudo saber Clarín se encuentra recuperado y volvió a trabajar nuevamente.”Podrían haber muerto si la explosión en vez de dirigirse hacia arriba se hubiera dirigido hacia ellos”, sostuvo en ese entonces el fiscal federal Guillermo Marijuan.Ambos empleados fueron rápidamente trasladados hacia el hospital Argerich, donde los profesionales constataron que presentaban heridas cortantes pero no registraron quemaduras. Horas más tardes les permitieron retirarse a sus casas por sus propios medios.A su vez, la explosión tuvo suficiente magnitud para ocasionar daños en el edificio: rompió el aglomerado de un escritorio y unas computadoras que estaban en el lugar. También desprendió algunos de los paneles del techo.

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