“Narcos”, o cómo seguir sin Escobar

Ya pasaron las dos primeras temporadas de Narcos, con su estela de violencia y destrucción. Ya se fueron los episodios frenéticos de la Medellín más dura. Y ya apareció, como epílogo inevitable, el cuerpo de Pablo Escobar inerte en una terraza. El refrán dice que muerto el perro, se acabó la rabia. Pero los refranes están llenos de agujeros negros, de preguntas que no tienen respuestas. El final de Escobar no marcó el del narcotráfico en la región. Y ése es el eje de la tercera temporada -10 capítulos- de la serie de Netflix, que tuvo el desafío de continuar con la historia sin su personaje principal y más emblemático.Con la muerte de Escobar, el cartel de la ciudad de Cali pasó a ser el objetivo primordial de los servicios estadounidenses. En las primeras temporadas, el agente de la DEA, Javier Peña, se enfrentaba en solitario al capo de la región de Antioquia. Ahora, el personaje que interpreta Pedro Pascal debe luchar contra los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela junto a Pacho Herrera y Chepe Santacruz Londoño. Ellos están al frente de una organización criminal que mueve cientos de millones de dólares; una empresa que ya confunde sus ingresos ilegales con los negocios limpios, como si fuese una empresa del famoso ranking Fortune 500; una red de contacto que incluye políticos, diplomáticos y fuerzas policiales.La tercera temporada de Narcos marca un gran cambio de rumbo respecto a las anteriores; plantea un giro en la estructura y en la historia, que como todo volantazo tiene sus riesgos de accidente. El agente Peña juega un rol central y se convierte en el narrador de los acontecimientos. El cartel de Cali es más numeroso y sofisticado que su par de Medellín; además tiene otras formas de matar y quiere salir del negocio de la droga para ser señores empresarios. Por su parte, el gobierno de los EE.UU. no tiene las mismas intenciones que cuando volteó al capo de Medellín.Como si esos cambios no fuesen suficientes, la figura de Escobar flota en el aire como un recuerdo vivo. La imagen del ajedrez es buena para explicar los nuevos episodios de la tercera temporada. Ya no hay piezas sueltas ni alguien pateando el tablero de un país, sino un grupo de hombres poderosísimos e inteligentes. Ellos se quedaron con todo el poder y deben pensar bien cómo deben mover sus fichas para seguir siendo los reyes.Sin Pablo -es decir, sin el talento del actor brasileño Wagner Moura al servicio de un personaje magnético-, la serie hace grandes esfuerzos para no perder fuerza. Mantiene su estética documental, propone un reparto coral de los nuevos señores de Cali y se vuelve menos vertiginosa, pero más oscura. Ya no hay más Escobar en la vida de Narcos, pero el programa tiene larga vida y muchas historias por contar. Netflix anunció que habrá una cuarta temporada. No faltará el nostálgico que añore los insultos de Escobar ni la visión del mundo de alguien que no conocía las medias tintas. Un tipo capaz de dar dos opciones: plata o plomo.

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