11-S: una recorrida por el museo que conmemora el atentado a las Torres Gemelas

A pocas horas de la conmemoración del decimosexto aniversario del atentado a las Torres Gemelas, el National September 11 Memorial & Museum está detenido en el tiempo. En el corazón del World Trade Center, el complejo de edificios del Bajo Manhattan de NY, los restos de la tragedia y las expresiones artísticas de neoyorkinos recuerdan aquella cruenta escena y rinden homenaje a las más de 3.000 víctimas que se cobró el terrorismo de estado. El espacio para la reflexión tiene dos zonas delimitadas, el Parque Memorial y el museo subterráneo. El primero está liderado por dos fuentes de agua gemelas construidas sobre las huellas de las Torres Norte y Sur. La superficie de cada una es de 4.046,85 m². Estos espejos cristalinos están rodeados por placas de bronce negro donde se leen los nombres de los fallecidos. El sonido de las cascadas invoca un estado de relajación, que se contrapone con las imágenes que vienen a continuación.Desde el aire, se ve una de las fuentes que se hicieron en el lugar donde se erigía una de las Torres Gemelas.Porque la experiencia sigue con el ingreso al museo, donde el público se enfrenta a una gigantografía de Manhattan pocos minutos antes de las 8.46 del 11 de septiembre, cuando el primer avión comercial –vuelo 11 de American Airlines- se estrelló en el edificio norte. Se trata de una bella postal: los rascacielos brillantes reflejan en sus paredes el celeste limpio del cielo; el día en el barrio financiero recién comienza y las Torres Gemelas equilibran el cuadro.Pero de golpe, llega la acción y una moderna instalación audiovisual recopila voces y grabaciones de video, donde varias personas cuentan cómo se enteraron de los acontecimientos. Según las autoridades del museo, más de 2.000 millones de ciudadanos de todo el mundo vieron el hecho a través de transmisiones en vivo o repeticiones de televisión. While aboard the International Space Station on 9/11, @NASA astronaut Frank Culbertson captured the smoke rising from #NYC. #MuseumMonday pic.twitter.com/XEkvbI9l8p— 9/11 Memorial (@Sept11Memorial) 4 de septiembre de 2017Para empaparse más del tema, y pegado al vestíbulo de visitantes, aparece la “Escalera de los Sobrevivientes”, unos 38 escalones que sirvieron como ruta de escape para los trabajadores de la Torre Norte. En diagonal, los restos de la “Columna en Caja” que fueron las placas de acero y concreto de forma rectangular que estaban fijadas sobre la superficie rocosa del suelo y sostenían la Torre Sur. El arquitecto Mark Wagner -que formó parte del equipo de recuperación- explicó que se tuvo un especial cuidado con dicho material ya que se pretendía recordar el lugar exacto de los edificios de 110 pisos cada uno. “Es fácil olvidar lo grande que eran pero, con estas estructuras, uno conecta rápidamente con lo que alguna vez estuvo allí”, expresó.Entre las alas norte y sur, se intercala una extensa galería de arte con exposiciones temporales de todo tipo, en su mayoría recicladas con desechos de cemento, chapas dobladas, papeles chamuscados y polvo de las explosiones. Jan Seidler Ramírez, curadora y vicepresidenta de las muestras, argumentó que dicho espacio busca reflejar los sentimientos de los estadounidenses en respuesta al atentado.Mural realizado con restos de acero del World Trade Center.Por ejemplo, en el mural del herrero Tom Joyce se lee una cita del poeta romano Virgilio: “No day shall erase you from the memory of time” (“ningún día los borrará de la memoria del tiempo”, en español). Las letras fueron forjadas con restos de acero del World Trade Center. “Todos estamos hechos de hierro. Hay hierro en cada glóbulo rojo de nuestro cuerpo. El hierro hace a la vida posible. Este mensaje es de esperanza y belleza”, dijo sobre su creación.También, hay lugar para la “Bandera de remembranza”, de Mindy Kombert y Sherry Kronenfeld, socias en un estudio de marketing y diseño gráfico de Nueva York, que canalizaron su dolor en tela. “Ese 11 de septiembre nos quedamos toda la noche despiertas, recortando cuadrículas de color azul, roja y blanca. Luego, nos pusimos en contacto con las empresas que habían perdido empleados, con los departamentos de bomberos y las familias de los muertos, quienes nos enviaron fotos de sus seres queridos. Tardamos tres años en la confección. Pero esa fue nuestra manera de asegurarnos de que las víctimas nunca serán olvidadas”, afirmaron, y develaron un detalle difícil de captar a simple vista: “El perro desaparecido de la Policía Portuaria está entre los homenajeados”.Las 33 tapas que la revista The New Yorker.Los medios, presentes.En otro apartado, que pone foco en la cobertura de los medios de comunicación, se encuentran las 33 tapas que la revista The New Yorker le dedicó al World Trade Center desde su creación, en abril de 1973, hasta la actualidad. En tamaño póster, las portadas reflejan cómo el epicentro financiero pasó de ícono de poderío y grandeza internacional a símbolo del horror.En el recinto de la “Exposición histórica”, en cambio, se reúnen artefactos, imágenes y archivos audiovisuales que reviven la escalada de los hechos tal como fueron atestiguados. Se sitúa imponente, en medio del salón, el camión de bomberos de la estación número 3 (identificada como Ladder Company 3), el primer equipo de rescate que arribó a la escena antes de que se estrellara el segundo avión en la Torre Sur -a las 9.02, vuelo 175 de United-. El rodado tiene la parte delantera aplastada.En otra de las salas se desarrolla “In Memoriam”. Allí, las paredes están empapeladas con las imágenes de los casi 3.000 fallecidos que tenían entre 2 y 85 años, eran de más de 90 nacionalidades y se dedicaban a distintas profesiones. “Personas comunes, como cualquiera de nosotros”, señala un cartel.La “Última Columna”.Esta pieza decorada con grabados y recordatorios es el símbolo de la determinación de todos los que trabajaron en la recuperación y limpieza del sitio. Fue literalmente el último fierro retirado de la llamada Zona Cero, en mayo de 2002. Al objeto lo envolvieron con una bandera del país y una guardia de honor lo escoltó hasta la salida.Ladrillo del escondite de Osama bin Laden en Abbottabad, Pakistán.Un ladrillo demasiado pesado. En el hall de la fundación, una caja de vidrio con un ladrillo gastado casi no llama la atención. Pero tiene un valor político altísimo. Dicha pieza fue extraída del escondite de Osama bin Laden en Abbottabad, Pakistán. Se supone que allí, junto a esas piedras húmedas y sin revoque, el líder del grupo islámico Al-Qaeda pasó sus últimos años de vida hasta ser descubierto. Antes de la demolición del lugar, el periodista y corresponsal de guerra Dominic Di-Natale sacó varios bloques y donó uno al museo.Tanto el FBI, como la CIA y otros grupos antiterroristas señalaron a Bin Laden como el responsable de varios ataques contra los Estados Unidos (entre ellos el 11-S contra las Torres Gemelas, el Pentágono y un avión que estrellaron en un campo de Pensilvania). En el vestíbulo de visitantes del museo, su nombre y el de Al-Qaeda aparecen entre los responsables. El terrorista yihadista de origen saudí murió el 1 de mayo de 2011 a manos del ejército estadounidense.Recuerdo: la mañana del terror.Días, horarios y precio de la entrada en 911Memorial. Para facilitar la visita, hay disponible una audio guía gratuita que se puede descargar al celular. Los comentarios están a cargo del actor Robert De Niro. 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