Afirman que Trump evalúa retirar a EE.UU. del pacto contra el calentamiento global

Donald Trump parece estar disfrutando este momento de suspenso en el que el mundo espera expectante su decisión de mayor impacto global. Varios medios estadounidenses anunciaron hoy que Estados Unidos se retirará del Acuerdo de París, el pacto por el que la mayoría de los países se compromete a frenar la emisión de gases contaminantes. Pero pese a los fuertes rumores, todavía nada es seguro ya que trascendió que había fuertes pujas en el gabinete sobre el tema y el presidente advirtió que dará a conocer su decisión “en los próximos días”. Podría tomar algún camino intermedio.Firmado a fines de 2015 en la capital francesa por más de 190 países bajo el auspicio de las Naciones Unidas, el acuerdo tiene como objetivo limitar el ascenso de la temperatura mundial con la reducción en forma gradual de gases de efecto invernadero. Fue un logro histórico que los dos países que más contaminan en el mundo, China y Estados Unidos, suscribieran este pacto y un hito fundamental en la política de Barack Obama que considera al calentamiento global como una amenaza crucial al planeta.Aunque China y Europa tratan de minimizar los efectos de un potencial retiro, el abandono de EE.UU. significaría un verdadero desaire al resto de las potencias y un gran golpe para las iniciativas ambientalistas globales. Sólo algunos pocos países como Siria o Nicaragua se han negado a firmar el pacto.Durante la campaña electoral, Trump había prometido romper con el acuerdo al considerar que las regulaciones que impone dañan el desarrollo de la industria estadounidense y de ciertos sectores como el del carbón. El magnate había incluso cuestionado la existencia del calentamiento global y había llegado a calificarlo como un engaño de los científicos. De hecho, nombró a Scott Pruitt, un funcionario odiado por las organizaciones “verdes”, al frente de la Agencia de Protección ambiental, un organismo que vio disminuido drásticamente su presupuesto.Sin embargo, durante sus primeros meses de gestión Trump no se había pronunciado sobre la promesa del retiro del acuerdo y había emitido señales contradictorias. Ayer por la mañana varios medios de prensa reportaron en base a algunas fuentes de la Casa Blanca que Trump anunciaría esta semana que rompería con el acuerdo, pero otras fuentes señalaban que todavía no lo había decidido. De hecho, el presidente salió con un tuit en el medio de los rumores y señaló: “Anunciaré mi decisión sobre el acuerdo de París en los próximos días” y culminó con su clásico slogan “Make America great again” (“Hacer a Estados Unidos grande otra vez”), lo que podría implicar que respetaría sus promesas de campaña.Existían en el gabinete fuertes pujas sobre el tema. Por un lado, los sectores más extremistas, encabezados por el asesor Stephen Bannon y el jefe de la Agencia Ambiental, Pruitt, promovían el abandono del pacto porque considera que está influenciado por organizaciones ambientales que podrían perjudicar legalmente a Trump y sus políticas. Por otro, los más moderados como el canciller Rex Tillerson y el yerno del presidente, Jared Kushner, eran partidarios de que EE.UU. permaneciera en el acuerdo. Ivanka, la hija preferida del presidente y con oficina en la Casa Blanca, forma parte del último grupo que argumenta que es mejor permanecer dentro del pacto para poder promover nuevas políticas más favorables para EE.UU.En las últimas semanas Trump ha sido sometido a fuertes presiones a favor y en contra, dentro y fuera de la Casa Blanca. En la gira por varios países europeos que acaba de finalizar escuchó varias voces de alerta de mandatarios de la Unión e incluso fue uno de los grandes puntos de discordia de la reunión del G-7. El propio Papa Francisco le insistió personalmente sobre la importancia de luchar en forma global contra el calentamiento del planeta, un tema tan urgente para el Pontífice que le obsequió un ejemplar de la encíclica que escribió al respecto.En Estados Unidos, además de la obvia oposición de las organizaciones ambientalistas, una docena de grandes empresas como ExxonMobil, DuPont, Google, Intel o Microsoft, presionaron a Trump para que no abandonara el acuerdo.Pero hay también voces en contra del pacto. Expertos del centro de análisis conservador Heritage Foundation señalaron que el tratado debía ser aprobado por el Senado y que solo traería escasos beneficios ambientales y un considerable daño económico. Además, los votantes de Trump en la “América Profunda”, industrial y carbonífera, esperan que su líder cumpla sus promesas porque esperan que promueva el empleo.Tironeado por unos y otros, Trump podría llegar a tomar caminos alternativos para no conmocionar al mundo. Por decreto, él ya ha tomado medidas que chocan con el Acuerdo de París, como el decreto contra el Clean Power Plan de Obama, que reducía las emisiones. Sin abandonar definitivamente el pacto, Trump podría promover una flexibilización de los compromisos internos o incluso pedir al Senado que refrende el pacto, con lo que tiraría la brasa caliente a los republicanos. En los próximos días se develará el misterio.

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